
Entrada planta FANDELI, en Tlalnepantla 1954
La pequeña fábrica se estableció en Santo Tomás 47 a una cuadra de la Avenida San Cosme.
La maquinaria primera era un “Maker” rústico, diseñado por Don Esteban. El papel pasaba en rollos, se encolaba en un depósito y en la parte alta, un cernidor que se movía, repartía el grano uniformemente. El rollo hecho lija pasaba en una segunda maquinaria para plancharse a vapor y lograr una consistencia pareja. De ahí se elevaba por medio de una cadena a unos secadores en ondas y se dejaba ahí la lija 24 horas. Al día siguiente el sistema de corte por cuchillas o cizallas permitía cortar la lija en pliegos.
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 Fue una labor muy dilatada; hasta que se llegó a una polea automática y lograr el corte por pliegos.
La marca original era FANAL, otras marcas eran: para el cuarzo FLINTO, para la obsidiana BUFALO, para el esmeril y granate los mismos nombres de los minerales.
El segundo lugar del establecimiento de la Fábrica Nacional de Lija fue en la Avenida de los Misterios en Consulado.
Aunque la formación y el impulso de la banca empieza en México con el Presidente Plutarco Elías Calles, tal vez la ayuda no llegaba a pequeñas empresas, por lo que la lucha por introducir un producto mexicano acreditándolo en el mercado fue una cosa ardua: sólo una persona con la tenacidad de Don Esteban pudo crear un establecimiento desarrollado con las constantes dificultades financieras.
El paso siguiente fue establecer la fábrica por dos años en una propiedad situada en Chimalhuacán, Estado de México. La instalación fue costosa, los obreros que llegaban a la fábrica eran campesinos que se volvían obreros, no eran obreros especializados y el ahorro de la renta era poco en comparación con lo que costaba el traslado del producto a los diferentes centros de venta.
Don Esteban decide entonces retornar a la ciudad de México, a la Colonia Santa María, consiguió en la calle de Sabino 203 un local completo donde la fábrica duró varios años. |